Papa a la Huancaina

La Papa a la huancaína es un plato típico de la cocina criolla del Perú. Las referencias escritas más antiguas datan de fines del siglo XIX, época en las que se sirvieron «papas amarillas a la huancaina» como una de las entradas en el banquete ofrecido a don Miguel Grau Seminario, entonces Capitán de Navío, en el Club Nacional el 21 de junio de 1879.[1] El plato también ha sido recogido en los recetarios «Copia de comidas para el uso de la señorita Isabel Gertrudis Alfaro» (1897) y «La cocina práctica» de Boix Ferrer (1928).
Origen del nombre:
Una historia acerca del origen del nombre es que lo debe a la región peruana de Junín, porque el creador de este plato, compraba los ingredientes, sobre todo papa en la ciudad de Huancayo en el valle del río Mantaro y por homenajear a esta región lo nominó como "Papa a la Huancaína".
El valle del Mantaro, es famoso por su alta producción de papas, no sólo en rendimiento en toneladas/hectárea sino porque produce más de 3.000 variedades de la misma en el valle. Otra historia cuenta que en la primera estación en Lima del tren con destino a Huancayo, se servía este plato, por lo que se le empezó a llamar "Papa a la Huancaína". Estas dos historias indican que la procedencia del plato es limeño.
En cambio, Jorge Stambury en su libro "La Gran Cocina Peruana" indica que su procedencia es huancaína y surge durante la construcción del Ferrocarril Central del Perú que requería gran cantidad de obreros. El alimento de los trabajadores eran preparados por mujeres huancas que sancochaban papas y las servían bañadas en una salsa de queso mezclado con rocoto y leche, adornado con huevo duro. A este plato se le llamó "Papas a la Huancaína". La receta migró a Lima, cambiando el rocoto por ají y el batan por la licuadora.









